La alimentación es el combustible que impulsa tu rendimiento. Comer bien no solo mejora tu energía durante el entrenamiento, sino que acelera tu recuperación y previene lesiones. Sin embargo, no siempre sabemos qué comer y en qué momento. El Dr. Nervinson Rodríguez te ofrece esta guía práctica para optimizar tu nutrición deportiva.
Antes del entrenamiento: la preparación
El objetivo de la comida pre-entreno es proporcionar energía sostenida y evitar molestias digestivas. Opta por una comida rica en carbohidratos complejos (avena, pan integral, arroz) y una fuente moderada de proteínas, 2-3 horas antes del ejercicio. Si entrenas en ayunas, al menos consume un snack ligero como una fruta o un batido de proteínas 30 minutos antes.
Durante el ejercicio: hidratación y energía rápida
Para sesiones de más de 60 minutos, incluye bebidas con electrolitos o geles energéticos. Mantén una hidratación constante, bebiendo pequeños sorbos cada 15-20 minutos. La deshidratación afecta el rendimiento y la recuperación.
Después del entrenamiento: la ventana de recuperación
Los primeros 30-60 minutos post-entreno son clave para la recuperación muscular. Consume una combinación de proteínas de rápida absorción (suero de leche, huevo, pescado) y carbohidratos simples (frutas, miel, pan blanco) para reponer glucógeno y reparar tejidos.
Alimentos recomendados y qué evitar
Prioriza alimentos naturales: frutas, verduras, proteínas magras, grasas saludables (aguacate, frutos secos). Evita comidas ultraprocesadas, frituras y excesos de azúcares añadidos, que inflaman el cuerpo y dificultan la recuperación.
La nutrición deportiva no es complicada, pero requiere planificación. Con pequeños ajustes en tus horarios y elecciones de alimentos, puedes notar grandes cambios en tu rendimiento y bienestar. El Dr. Nervinson puede diseñar un plan de alimentación personalizado para ti.
